Cómo cuidar los ojos en verano

¿Sabías que, según el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas de España, los problemas oculares aumentan durante los meses de verano? Por esta razón, como clínica de oftalmología de Madrid, queremos repasar una serie de consejos para proteger nuestros ojos. 

No importa que estemos en la ciudad, la playa o la montaña, hay que seguir unas pautas claras. Lo primero es evidente aunque somos conscientes de que a algunas personas se les olvida. Nos referimos a utilizar gafas de sol homologadas. Algo que creemos que merece un apartado exclusivo en este post. 

Las gafas de sol, siempre homologadas

La radiación ultravioleta (UV) es un factor de riesgo para la salud visual. Sólo con lentes debidamente homologadas podemos prevenir la fatiga visual y el desarrollo de problemas como cataratas o lesiones de córnea o retina. El ojo tiene un mecanismo de protección natural para protegerse del sol, la contracción de la pupila. Cuando estamos en un contexto oscuro, la pupila se dilata para dejar pasar más cantidad de luz. Si las lentes que utilizamos no tienen protección UV, la radiación dañina penetrará en mayor medida en el interior. ¿Qué quiere decir esto? Que es mejor no utilizar gafas que usar unas de mala calidad.

Hay que elegir el color del cristal en función del uso y las necesidades de la persona. Hay tres colores principales: marrón, verde y gris. El marrón mejora el contraste, reduce el cansancio y el deslumbramiento y está indicado para los miopes. El verde produce poca alteración en los colores y se recomienda para deportes náuticos e hipermétropes. El gris es el que menos altera la percepción de los colores naturales y es el mejor para conducir. A la hora de comprar una gafas de sol, hay también que pensar en el tamaño, forma y ajuste adecuados. Por supuesto, hay adquirirlas siempre en un centro homologado

A la hora de nadar, seamos experimentados u ocasionales, no podemos olvidar la protección visual también dentro del agua. Queremos recordar que las piscinas son un importante foco de irritaciones e infecciones oculares. Te aconsejamos utilizar gafas de piscina graduadas, que cubran toda la superficie ocular ya que ayudan a protegerte de las bacterias presentes en el agua.

Cuidado los días de sol y playa

El agua de la piscina o de la playa (sumada a la arena) reflejan un gran porcentaje de radiación solar por lo que hay que redoblar la precaución ante los rayos ultravioletas. Los ojos, al igual que la piel, tienen memoria. Los rayos UV pueden causar daños acumulativos y permanentes. Nunca hay que mirar directamente al sol. El amanecer, atardecer y las horas centrales del día son los momentos más peligrosos para los ojos. Los días nublados hacen que los rayos del sol se dispersen, haciendo que la radiación sea más difusa y más peligrosa. Tampoco podemos frotarnos los ojos con el brazo o la mano cuando estamos corriendo o haciendo ejercicio para quitar el sudor. Podría provocarnos infecciones oculares. Lo recomendable es llevar una toalla. Lo mismo decimos en la playa o la piscina. No te lleves las manos a los ojos nunca. 

Otro consejo que te dará cualquier oftalmólogo en Madrid es tener sumo cuidado con el uso excesivo de smartphones y tablets en verano. Sus pantallas emiten luz azul que se refleja directamente en la retina, provocando cansancio ocular y enrojecimiento. Lo ideal es utilizar gafas que reduzcan esta longitud de onda. Puedes optar por graduar los cristales de tus gafas de sol con igual o mayor protección para evitar problemas oculares a largo plazo. Puede incorporar protección UV extra, filtros selectivos, polarización y tratamientos antirreflejos.

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