La conjuntivitis es una de las alteraciones de los ojos más frecuentes tanto en niños como en adultos. Es una afección de carácter leve que en muchas ocasiones no requiere de tratamiento.


Los síntomas de una conjuntivitis pueden variar pero en general se produce un enrojecimiento o inflamación en la parte blanca del ojo o en el interior del párpado, aumento del lagrimeo, secreción ocular, picazón, legañas en pestañas y párpados y sensibilidad a la luz.

Las principales 4 causas de la conjuntivitis

Conjuntivitis producida por un virus: es causa por la infección de un virus en el ojo. Muchos de estos virus suelen estar asociados a infecciones de las vías respiratorias o resfriados.

Suelen iniciarse en un ojo y pasar al otro al cabo de unos días. Se propaga con gran facilidad, por lo que se deben extremar las precauciones. Suele ser leve y desaparecer al cabo de una semana o dos como mucho. Al ser vírica no necesita tratamiento.

Conjuntivitis producida por bacterias: es causada por bacterias y también suele comenzar en un solo ojo. Pueden mejorar por sí mismas a los pocos días, pero se pueden recetar antibióticos para tratar la infección.

Conjuntivitis producida por alergia: está causada por la reacción del cuerpo a determinadas sustancias que producen alergia. Estas sustancias suelen ser el polen, los ácaros del polvo, el moho, los animales, lentes de contacto o ciertos cosméticos.

Suelen afectar a ambos ojos y en caso del polen, darse de manera estacional. Desaparece una vez se elimina el causante de la alergia o sustancia irritante. En el caso de las lentes de contacto, la conjuntivitis se produce si no se limpian de forma adecuada o si se llevan usando más de lo recomendando.

Conjuntivitis producida por sustancias irritantes: ciertas sustancias a las que nos exponemos, como el cloro de las piscinas, pueden irritar o infectar el ojo y el revestimiento interior del párpado.

La conjuntivitis producida por virus o bacterias se propaga con mucha facilidad. El riesgo de contraer o propagar la conjuntivitis pasa por lavarse bien las manos, evitar tocarse o frotarse los ojos y evitar compartir cosas que contacten con los ojos, como la máscara de pestaña o las toallitas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando consultar con un especialista

Como ya hemos dicho, la conjuntivitis es una afección muy contagiosa por ello que si la tenemos debemos extremas las precauciones con una correcta higiene y no compartiendo enseres de baño o maquillaje.

La mayor parte de las infecciones por conjuntivitis son leves y mejorar solas. En otras ocasiones es importante consultar con un especialista para un tratamiento específico y un posterior seguimiento.

Deberá buscar atención médica cuando la conjuntivitis curse con síntomas como dolor, visión borrosa, enrojecimiento intenso, si los síntomas empeoran en vez de mejorar con el paso de los días o tener afecciones anteriores en los ojos que puedan desencadenar en una infección grave.

 

El tratamiento puede ser la administración de un colirio, pomada o gel antibiótico. Para la mejora de la conjuntivitis producida por alergia o virus, lo más eficaz es utilizar gotas oftálmicas con corticoesteroides, que se recetará bajo prescripción médica.

El tratamiento con gotas suele durar una semana, aplicando estas entre 4 y 6 veces al día. La pomada y el gel se utilizan 3 veces al día. La ventaja del gel frente a la pomada es que no nos ocasiona la molestia de nublarnos la vista hasta que se absorbe.