¿En qué casos se recomiendan las lentes intraoculares?

Cómo clínica especializada en cirugía refractiva en Madrid siempre recordamos a nuestros clientes la necesidad de que, antes de someterse a una intervención, se analice en profundidad su punto de partida. Como imaginas, no todas las personas pueden ser intervenidas de una cirugía refractiva. Por ejemplo, ¿en qué casos se puede optar por lentes intraoculares?

La implantación de una lente intraocular puede ser la solución para tratar determinados problemas visuales agudos. Sobre todo, los derivados de la presbicia o las cataratas. Son dos enfermedades con un rasgo en común: aparecen casi siempre como consecuencia de la edad, en pacientes de más de 45 años. Son patologías que, en todo caso, tienden a agudizarse con el paso del tiempo.

En este contexto, la implantación de lentes intraoculares en Madrid, es una intervención en la que se recurre a tecnologías de última generación para asegurar el mejor resultado. Una alternativa a las gafas o lentillas.

¿Qué se pretende con la implantación de una lente intraocular?

El objetivo principal de la intervención es colocar una lente artificial que sustituya al cristalino natural. Este no deja de ser una lente natural que tiene nuestro ojo y nos permite ver más claramente los objetos. Pero, con el paso de los años, se deteriora y pierde poco a poco su capacidad para acomodar y enfocar los objetos. De ahí se deriva uno de los diagnósticos más comunes en Ophthalteam: la vista cansada o presbicia.

De todos modos, esta no es la principal anomalía que afecta al cristalino. Sí lo son las cataratas, enfermedad que se caracteriza por la pérdida de transparencia del cristalino. Como consecuencia, disminuye la calidad de la vista de los pacientes.

Por otro lado, implantar una lente intraocular también es una alternativa para tratar problemas refractivos como la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía, marcados por la incapacidad para enfocar los objetos sobre la retina.

Pasos del proceso

  • Revisiones previas. En las semanas o días previos a la intervención hay que realizar un seguimiento que determine si el paciente es apto para el procedimiento.
  • Anestesia local. El equipo médico emplea anestesia local en forma de gotas, lo que se conoce como anestesia tópica.
  • Incisión y preparación de la lente. El cirujano realiza una pequeña incisión de unos 2,8 mm y coloca la lente intraocular en un inyector para facilitar su implante en la ubicación correcta.
  • Implantación de la lente. Con el inyector, el cirujano pone la lente intraocular sobre el borde de la incisión y la introduce en el ojo en la posición deseada, concretamente entre la córnea y el cristalino. Este último permanecerá o no en su posición natural en función del tipo de lente implantada.
  • Limpieza y sellado de la incisión. Se limpia la zona intervenida con una cánula de irrigación-aspiración para retirar los restos que hayan podido quedar en el ojo. En cuanto a la incisión, se sella sola y sin necesidad de suturas.
  • Antibióticos. Al finalizar el procedimiento, se aplican gotas antibióticas o antiinflamatorias para evitar molestias y dolores en las siguientes 24 horas. El paciente se irá a casa por su propio pie y disfrutará de una recuperación que suele ser rápida, aunque tendrá que usar esas gotas durante algunos días más.

Diferencia entre lentes fáquicas y pseudofáquicas

Con las lentes intraoculares se busca reparar los daños y el desgaste del cristalino. Como decíamos antes,  esta estructura puede permanecer en el ojo o ser retirada en función del tipo de lente.

Lente fáquica

  • Se coloca entre la córnea y el cristalino sin necesidad de desplazarlo.
  • En función del espacio dentro del ojo, estas lentes pueden llegar a corregir dioptrías de 20-21 en casos de miopía y hasta de 10-12 en personas hipermétropes.

Lente pseudofáquica

  • Reemplaza al cristalino natural.
  • Se usan cuando el cristalino ya no puede acomodar los objetos o si se ha vuelto opaco como consecuencia de las cataratas.

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