La tecnología actual en las intervenciones oculares

Actualmente, la tecnología que más se emplea en las intervenciones oculares es el láser. Este se utiliza en el tratamiento de múltiples enfermedades oculares, como las cataratas y glaucoma, así como en la corrección de defectos retroactivos (miopía, hipermetropía y astigmatismo).

Permite el tratamiento de estas enfermedades sin necesidad de hospitalización, con poco riesgo de infección y en algunos casos, sin ningún dolor. Por lo que estas intervenciones pueden hacerse de forma ambulatoria, y el paciente puede volver a su vida cotidiana en poco tiempo.

Los últimos avances en tecnología oftalmológica, permiten utilizar un láser capaz de tallar la córnea y adecuar su curvatura, eliminar la cantidad exacta de tejido corneal que se requiera en la intervención; siendo posible realizar una modificación de la refracción ocular para lograr el correcto enfoque de la imagen en la retina.

¿Qué es el láser y como funciona?

La cirugía láser de miopía y otros defectos de la refracción, se encuentra en un momento de plena madurez tras años de investigación y seguimiento de miles de pacientes operados a lo largo de los años.

Láser corresponde a las siglas en inglés de “amplicación de la luz mediante la emisión estimulada de radiación”. El láser concentra los rayos de luz en haces de diferentes longitudes de onda que se concentran en un solo punto.  El proceso que emite la luz láser determina la longitud de onda, lo que va a generar que un determinado láser vaya a ser adecuado para tratar una u otra patología ocular.

Las técnicas avanzadas, tanto de acceso a campos microscópicos como sistemas de enfoque con láser, disponemos de métodos con un grado de precisión y control antes impensable. Ello reduce tanto el riesgo como el coste, permitiendo poder tratar una variedad creciente de enfermedades oculares y que estas sean cada vez más asequibles para la población general.

Las intervenciones con láser no tienen contraindicaciones ya que no hay posibilidad de reacciones alérgicas ni se utiliza anestesia. Pero como es lógico y como en cualquier intervención, implica unos riesgos que le serán explicados detalladamente al paciente antes de la intervención. Molestias comunes a las intervenciones son la sequedad en los ojos, por una “desactivación” temporal del lagrimal. Se soluciona utilizando lágrimas artificiales hasta que el lagrimal recupere de nuevo su funcionalidad.

Un láser para cada patología ocular

Existen diferentes tipos de láser para el tratamiento de distitntos trastornos ocualares en cirugía refractiva. Los equipos de láser son identificados según el gas que contienen en el tubo de plasma

  • El Láser Excímer: más conocida como Lásik, es la más popular y extendida, ya que se trata del procedimiento quirúrgico de elección para la corrección de la mayoría de los defectos refractivos. Funciona modificando la córnea mediante la aplicación del láser Excímer. Un fina capa de tejido corneal es levantada para luego volver a unirse, sin la necesidad de utilizar puntos de sutura. Es apropiado para miopías entre 1 y 10, y también para hipermetropías entre 1 y 5 (con o sin astigmatismo). El oftalmólogo creará zonas ópticas adaptadas a las características de cada paciente. La precisión de este tipo de láser es milimétrica. Por otro lado, la anestesia es tópica (se aplica unas gotas en los ojos) y las molestias son ligeras desapareciendo por lo general a las 24 horas de la operación. La mayor parte de los pacientes alcanzan enseguida el 80 o 90% de agudeza visual, habiendo llegado al 100% de su capacidad al día siguiente de la intervención.

Otras intervenciones existentes con láser:

  • Láser Argón y Dye-láser en el tratamiento de patologías de retina.

  • Láser CO2 y láser Erbium-YAG en tratamientos de oculoplastia.

  • El láser Femtosegundo en el tratamiento de las cataratas.

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