Malposiciones palpebrales

En general las malposiciones palpebrales son posiciones anómalas de los párpados.

Las más comunes son:

  1. Entropion: consiste en la rotación interna del párpado produciendo irritación de la superficie ocular que en la mayor parte de las veces es de origen involutivo.
  2. Ectropion: consiste en la rotación externa del párpado.
  3. Ptosis: es la caída del párpado debido normalmente a un debilitamiento en la inserción del músculo que eleva al párpado aunque a veces se puede deber a otros orígenes.
  4. Retracción palpebral: posición anormalmente alta del párpado superior o anormalmente baja del párpado inferior.

 

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS MÁS FRECUENTES?

Normalmente se producen por varias causas, siendo las más frecuentes las originadas por el envejecimiento humano. Con la edad, los tejidos palpebrales y sus inserciones ligamentosas se vuelven elásticas y pierden su tono habitual, y esto origina, sumado a otros factores los párpados, una posición anormal originando sintomatología secundaria de irritación, ulceraciones incluso produciendo consecuencias graves para el ojo.  En otras ocasiones estas pueden deberse a cicatrizaciones anómalas, traumatismos, tumoraciones secundarias a parálisis nerviosas incluso mecánicas.

¿CÓMO SE MANIFIESTAN?

  • La ptosis puede provocar disminución del campo visual, y desde el punto de vista estético asimetría en la mirada.
  • El ectropion produce una mala distribución de la lágrima en la córnea, factor que puede provocar irritación, ardor, sensación arenosa, lagrimeo, y enrojecimiento del párpado y la conjuntiva.
  • El entropion puede conllevar sensación de cuerpo extraño en el ojo, lagrimeo, irritación de la córnea o incluso formación de costras en el párpado y secreción mucosa.

 

¿CÓMO SE TRATAN?

Las malposiciones se tratan normalmente con cirugía, buscando recolocar o reconstruir anatómica y funcionalmente el párpado.  En ocasiones, la solución es la implantación de injertos de piel del propio paciente para cubrir la zona descubierta del ojo a causa de la falta de párpado por su caída o retracción.

En la mayoría de los casos, las diferentes técnicas quirúrgicas existentes ofrecen una solución inmediata de la malposición palpebral y sus problemas asociados, realizándose con anestesia local y sin ingreso hospitalario.

Situaciones especiales pueden llevar a considerar otro tipo de soluciones como la utilización de toxina botulínica como agente paralizador muscular, sobre todo en paciente poco colaborador o con riesgo quirúrgico alto.

No existen medidas preventivas en este tipo de patología;  lo que sí se puede hacer es un diagnóstico precoz y encontrar la solución más adecuada en cada caso para evitar las consecuencias, en ocasiones graves,  que pueden generar el ojo.

En nuestras clínicas oftalmológicas de Madrid contamos con un departamento especializado en párpados y vía lagrimal, donde su responsable, la Dra. Elena Mónzo Rodríguez, le diagnosticará, estudiará y le ofrecerá el tratamiento médico-quirúrgico más idóneo para su caso.