Prevención del ojo seco en invierno

 

El frío, el viento, la sequedad producida por la calefacción en el trabajo y en nuestros hogares son causas externas que aumentan la posibilidad de sufrir síndrome de ojo seco en invierno.

 

El uso de gafas de sol, evitar ambientes muy secos, y la hidratación con lágrima artificial cuando sea necesario, son algunas pautas que ayudan a prevenir el ojo seco en esta época del año.

 

 

¿Qué es el ojo seco?

 

El síndrome del ojo seco es el primer motivo de consulta en oftalmología por las molestias que afectan a gran parte de la población.

 

Se produce cuando los ojos no pueden mantener una película lagrimal suficiente para que permanezcan hidratados.

 

Las condiciones en invierno no favorecen este problema ocular, por lo que es recomendable tener en cuenta una serie de consejos que ayudan a prevenir el ojo seco o a evitar que empeoren sus síntomas.

 

La sequedad ocular puede ser leve, moderada o grave, y entre las molestias más comunes figuran la propia sensación de sequedad, el enrojecimiento, la sensibilidad a la luz, el picor y ardor, la sensación de tener arenilla o “algo dentro del ojo” y los ojos llorosos como efecto rebote.

 

 

Agentes externos: prevención en invierno

 

Viento y frío

El frío es otro de los factores externos que influyen en el ojo seco provocando molestias y ojos llorosos. El viento reseca la lágrima protectora del ojo. En ambos casos, un método preventivo es el uso de gafas para reducir las molestias, tal y como explicaremos en el siguiente apartado.

 

 

Nieve

La nieve refleja cerca del 80% de los rayos ultravioleta con riesgo de daño en la córnea y la retina. El uso de gafas de sol con un filtro solar alto y que cuenten con el sello de la CE te ayudan a prevenir lesiones y las molestias propias del ojo seco.

 

Si quieres información más detallada, en este post de nuestra clínica oftalmológica te explicamos la importancia de proteger tus ojos en la nieve.

 

 

Calefacción

La calefacción incrementa la sequedad ambiental y aumenta la evaporación de la lágrima, por lo que es recomendable evitar altas temperaturas en el termostato y el uso de humidificadores que compensen esta sequedad.

 

 

Dispositivos electrónicos

Este factor externo no es exclusivo de la época invernal, pero es necesario mencionarlo porque su uso excesivo puede influir en el cansancio ocular y en la disminución de la frecuencia de parpadeo con la consiguiente evaporación lagrimal.

 

 

El invierno es una época propicia para el síndrome de ojo seco por la confluencia de todos estos factores externos.

 

El uso de lágrimas artificiales te ayuda a mantener la hidratación cuando sea necesario. Por otro lado, si notas picor o sensación de arenilla en el ojo, es preferible limpiarlo con suero fisiológico o con toallitas específicas.

 

 

Si las molestias no desaparecen con todos estos consejos preventivos, acude a nuestras clínicas oftalmológicas Madrid para determinar las causas del síndrome del ojo seco y recibir el tratamiento adecuado.

 

En Ophthalteam recibirás atención personalizada por nuestro equipo de oftalmólogos en Madrid. Solicita consulta con nosotros.

 

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