Problemas de exceso de lagrimeo

El lagrimeo excesivo se debe a un exceso de la producción de lágrimas o bien por irritación de la superficie ocular o por un defecto de la evacuación de estas. Denominamos lagrimeo al primer caso y epífora al segundo.


¿Cómo funcionan las lágrimas?

Las lágrimas protegen, hidratan y mejoran la calidad refractiva de la superficie ocular. Se componen de un mucítico, una parte acuosa y una parte lipídica. Estos tres componentes son muy importantes para que nuestras lágrimas puedan cumplir con su función.

Las lágrimas se están formando continuamente. Una parte se evapora y el resto se evacua a través del sistema de drenaje. Esta evacuación se lleva a cabo de forma activa donde el parpadeo empuja la lágrima hacia los puntos lagrimales.

La secreción lagrimal procede de la glándula lagrimal y en menor mediada de las glándulas accesorias de la conjuntiva. Esta secreción se reparte por toda la superficie ocular gracias al parpadeo.

Existen dos tipos de secreciones, una basal que es la que mantiene al ojo húmedo y otra refleja, para aquellas circunstancias donde se necesite más secreción como las emociones o el viento.

El exceso de estas secreciones se acumulan en el canto interno del ojo donde será absorbido por los puntos lagrimales. Una vez allí, será evacuada por el sistema excretor de los canículos lagrimales, saco lagrimal y el conducto nasolagrimal hasta la zona nasal. La secreción entra en los canículos gracias a un mecanismo de succión desde el caso lagrimal al comprimirse por la musculatura orbitaria.

El exceso de lagrimeo es una sintomatología bastate común, acompañada de irritación y ojos rojos, siendo una consulta oftalmológica frecuente.

511 ojo lloroso Problemas de exceso de lagrimeo

 

 

Causas del lagrimeo excesivo

Las causas que producen lagrimeo excesivo son clasificadas según cuál sea el mecanismo implicado en su origen.

Las patologías más comunes corresponden al exceso de lagrimeo de origen reflejo. Todas ellas tienen en común una irritación del globo ocular que ocasiona la producción de exceso de lágrimas. A este tipo de patologías frecuentes se las conoce como lagrimeo.

El segundo caso es menos frecuente, y serían las patologías que ocasionan un defecto en la zona del drenaje de la vía lagrimal lo que se denomina como epífora, por lo que el lagrimeo es normal pero no puede ser eliminado. Suele tratarse de una obstrucción mecánica en cualquier nivel del lagrimal.

Aún menos frecuentes serían los casos de defectos funcionales del sistema de drenaje lagrimal, que pueden deberse a una parálisis facial o cuando un párpado se pliega en dirección opuesta a la superficie del ojo (ectropión).

Una de las causas más comunes de lagrimeo es la sequedad de los ojos. Los ojos resecos provocan que el organismo genere más lagrimas para tratar de contrarrestarlo.

Las causas pueden ser muy variadas, como alergias, conjuntivitis, infecciones, irritaciones, pestañas que crecen hacia dentro, contaminación o productos químicos, etc. En ocasiones el lagrimeo puede darse con otros síntomas como fatiga ocular, la risa, el vómito o el bostezo.

Será aconsejable acudir a un profesional médico especializado si sufrimos de lagrimeo para determinar cuál puede ser la causa en caso de tener un lagrimeo excesivo e inexplicable.

En casos de lagrimeo producidos por un agente externo como un producto químico que ha entrado en contacto con el ojo, dolor intenso, sangrado, pérdida de visión, por supuesto deberemos acudir al servicio de urgencias.

 

 

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