Revisiones periódicas según edad: prevención

Las revisiones periódicas son muy importantes en el campo de la Oftalmología. Permiten detectar anomalías o problemas visuales que se agravarían si no toman medidas para solucionarlas o corregirlas. Además, es importante recordar que este tipo de chequeos deben realizarse independientemente de que se tengan molestias o no. En el post de esta semana vamos a hacer un repaso de las adecuadas según la edad.

 

Revisiones periódicas en la infancia

Al nacer, el oftalmólogo deben realizar un seguimiento de la vista del bebé. Por eso, durante los primeros 24 meses de vida los chequeos tienen como principal objetivo detectar posible patologías congénitas, como glaucoma o estrabismo. Para este tipo de problemas es crucial la detección precoz, de ahí que se comprueben tan temprano.

En torno a los 2-3 años se lleva a cabo la primera prueba de agudeza visual en el niño. Esta revisión intenta establecer, por tanto, si se tienen defectos refractivos (hipermetropía, miopía y astigmatismo). En caso de que se detecte alguno de ellos, el niño comenzará a usar gafas con la graduación adecuada y se le harán revisiones anuales para comprobar su evolución. Sin importar si tiene anomalías o no, alrededor de los 8 años debe realizarse la segunda prueba de agudeza visual.

Entre los 8 y los 14 es aconsejable que se realicen revisiones periódicas cada dos años. Durante este período, los niños suelen presentar dolores de cabeza y problemas para ver la pizarra en clase, síntomas (entre otros) de miopía infantil.

 

Revisiones periódicas en la adolescencia

Durante la adolescencia, entre los 14 y los 20 años, lo más adecuado es realizar revisiones bianuales.  En esta etapa el cuerpo sufre multitud de cambios, por lo que es necesario hacer un seguimiento de todos ellos.

Además, tras llevar años estudiando y estando expuestos a estímulos visuales como pantallas de ordenador, móviles y televisión, es posible que se presente fatiga visual. En el caso de que se tengan defectos refractivos, puede que ahora se aprecien de forma más aguda y haya que adecuar la graduación de las lentes para que se siga viendo correctamente.

 

Revisiones periódicas en la edad adulta

Tras la adolescencia, los defectos de agudeza visual tienden a estabilizarse. Por eso, de los 20 a los 40, lo correcto es continuar con las revisiones cada dos años. Si en algún momento se sufre alguna molestia o el paciente siente que tiene algún tipo de problema debe acudir al oftalmólogo directamente sin esperar a que se cumpla ese plazo. Si se sufre miopía, hipermetropía o astigmatismo, en esta etapa ya puede realizarse cirugía refractiva láser para corregir la visión.

De los 40 a los 60 las revisiones periódicas deberían realizarse anualmente. Debe llevarse un control de la presión ocular del paciente para evitar el glaucoma. Además, en esta etapa comienza a presentarse la vista cansada o presbicia, que dificulta el enfoque de cerca. En estos casos la visión ha de corregirse adecuadamente con unas gafas de la graduación adecuada.

Por último, a partir de los 60 ha de continuarse con los chequeos anuales. En esta etapa el envejecimiento natural puede provocar problemas como cataratas o disminución de la agudeza visual. Es crucial hacer un seguimiento riguroso para detectar problemas de retina que deriven en la pérdida de la visión.

 

En Ophthalteam somos tu clínica Oftalmológica en Madrid de confianza y resolveremos todas tus dudas. Queremos que recibas la mejor atención y tengas acceso a los tratamientos más innovadores del mercado. Ponte en contacto con nosotros , ¡estaremos encantados de ayudarte!

Posts Relacionados

Dejar un comentario