Tipos de lentes intraoculares

La cirugía con lentes intraoculares es una opción a la que cada vez se recurre más para tratar diversos problemas visuales como por ejemplo, la miopía en Madrid o demás defectos refractivos como la hipermetropía o el astigmatismo. También se recurre a estas intervenciones para tratar la presbicia (vista cansada) y las cataratas. Lo que queremos ver en este nuevo post del blog es cómo es el funcionamiento de estas lentes intraoculares. 

La evolución de las lentes intraoculares

En la cirugía refractiva, distinguimos entre dos tipos de lentes intraoculares:

  1. Lentes intraoculares fáquicas: para corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo  (lentes intraoculares tóricas) en personas jóvenes.
  2. Lentes intraoculares pseudofáquicas: lentes intraoculares monofocales o lentes intraoculares multifocales. Se emplean para corregir cataratas y presbicia a partir de los 40-45 años.

Con estas lentes también podemos corregir problemas refractivos vinculados a las cataratas y a la presbicia o vista cansada (en el caso de lentes intraoculares multifocales). Mientras que con las fáquicas se conserva el cristalino del ojo, en las segundas, las pseudofáquicas, se sustituye ese cristalino.

¿Cuál conviene en cada caso?

Ante una intervención de cataratas, las lentes intraoculares son la única solución. También en el caso de la presbicia. Es mucho mejor opción que  la cirugía láser ya que las lentes intraoculares previenen la aparición de cataratas. De todos modos, en el caso de la cirugía refractiva en Madrid, la primera opción es el tratamiento con cirugía láser. Es de hecho un procedimiento más sencillo que la cirugía intraocular.

Si no hay problemas asociados como las cataratas o la vista cansada, la implantación de lentes intraoculares fáquicas (generalmente de tipo ICL) para defectos refractivos se aconseja en pacientes que no puedan someterse a cirugía refractiva láser.

Eventuales problemas y riesgos

La implantación de lentes intraoculares apenas tiene efectos secundarios. Gracias a su flexibilidad, la intervención, aunque sea cirugía intraocular, es mínimamente invasiva. Sin embargo, como con cualquier tratamiento quirúrgico, hay que valorar algunas contraindicaciones.

No podemos olvidar que se trata de un elemento ajeno al cuerpo. De todos modos, las lentes intraoculares están fabricadas con un material que no provoca rechazo en el organismo ni tampoco molestias. 

Efectos secundarios de las primeras lentes intraoculares

Hace años, las lentes eran bastante duras y había que hacer una incisión mayor para introducirlas en el curso de la cirugía. Aparte, el roce con el cristalino de las lentes fáquicas podía acelerar la aparición de cataratas. En la actualidad, este problema se ha solventado gracias a las lentillas intraoculares de última generación. Su flexibilidad y extraordinaria delgadez nos permiten introducirlas plegadas a través de una mínima incisión en la zona ocular.

Aunque se corrijan estos defectos visuales causados por los problemas refractivos, el paciente deberá seguir acudiendo a controles periódicos para evitar complicaciones.

Es clave acudir a una clínica acreditada como Ophthalteam donde todo el equipamiento esté en perfecto estado. Además, la tensión ocular puede aumentar tras la colocación de la lente y hay que controlarla poniéndose en manos de profesionales experimentados. 

Hay que tener en cuenta que estos procedimientos están contraindicados para personas que sufran uveítis. Se trata de una inflamación intraocular de la úvea, la capa media del ojo que aporta la mayor parte de la sangre a la retina. 

Muchos pacientes se han operado de presbicia con la cirugía de lente intraocular multifocal para olvidarse para siempre de las gafas. Algunas personas se libran a la vez de la miopía y la presbicia y pueden de nuevo volver a leer cosas con poca luz. Porque, a pesar de que la operación con lente intraocular puede tener algunos efectos secundarios, los resultados de la intervención son muy satisfactorios.

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